miércoles, 13 de noviembre de 2013

Un cambio de fuente

Las personas somos parte del mundo y nuestras formas de vivir cambian con él. Desde hace cincuenta años el mundo experimenta  modificaciones  radicales, y los que hoy estamos vivos necesitamos sintonizar con el nuevo estado de cosas. Pero, ¿por dónde comenzar esta búsqueda? La fuente dadora de sentido que heredamos de los siglos anteriores estaba en el deber y esto apuntaba siempre al resultado utilitario de las experiencias, y no al disfrute de cada presente vivido. Los cambios que están ocurriendo sugieren una mutación: en la actualidad la conexión con la fuente de sentido está en el deseo; la pregunta ya no es “cómo se debe vivir”, sino “cómo quiero vivir”.


El hecho de asumir que somos seres deseantes y validar aquello que pulsa en nuestros deseos nos permitirá conectar con nuevos horizontes de sentido. Generará en cada uno actitudes y propuestas más amistosas con los otros y con las cosas, más interesadas en la alegría y el goce de vivir. Esto irá dando lugar a  una nueva forma de convivencia en la que nos relacionaremos con los demás desde la alianza, la inclusión y el amor, y no desde la competencia, el uso y la exclusión. 


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